Nirvana se presenta como un aroma para los momentos en los que buscas un ambiente con carácter: un perfil amaderado y especiado, cálido y profundo, que se instala en la estancia con presencia y acompaña sin imponerse. Esta caja sellada de 180 gramos, fabricada en India, encaja en quienes tienen un estudio, un salón o un rincón de lectura donde agradecen un aroma con cuerpo que marque un tono de pausa. Funciona bien también en espacios de meditación o trabajo intelectual, donde el perfil amaderado especiado ayuda a crear un ambiente recogido. Si buscas una varilla versátil, con cuerpo pero sin exceso de dulzor, esta variedad es una apuesta segura.
Especificaciones y Características
Material / Construcción: Varillas de masala elaboradas con mezcla de resinas naturales, maderas, especias y aceites aromáticos sobre soporte de bambú. Caja de cartón sellada de fábrica.
Dimensiones / Capacidad: Contenido neto de 180 gramos. Dimensiones de la caja: 20 × 13 × 8 cm. Peso del producto empaquetado: 0.38 kg.
Funcionalidad Principal: Varillas perfumadas de combustión lenta con perfil aromático amaderado y especiado, orientadas a ambientación de interiores.
Compatibilidad / Uso recomendado: Aromaterapia, meditación, yoga, lectura o ambientación de estudios, salones y espacios de trabajo. Requiere soporte o quemador para recoger la ceniza.
Mantenimiento / Cuidados: Conservar en lugar fresco y seco, protegido de la humedad. Usar en espacios ventilados. Mantener alejado de corrientes de aire, materiales inflamables, niños y mascotas. No dejar desatendido durante su combustión.
Ventajas Prácticas de Uso
Aroma con presencia para espacios de introspección: El perfil amaderado especiado de Nirvana se percibe con claridad en estudios y salones, algo útil cuando quieres que el ambiente tenga una identidad olfativa reconocible sin resultar invasivo.
Formato que rinde: 180 gramos dan para muchas sesiones; si lo enciendes con frecuencia en tu rutina de pausa, esta caja evita que tengas que reponer cada pocas semanas.
Rutina sin fricción: Enciendes la punta, soplas la llama y colocas la varilla en tu soporte habitual. Sin enchufes, sin recargas, sin mantenimiento más allá de ventilar la estancia.












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